Kalegoi

Kalegoi, kultura ondare

1 Hasiera_mXabier Kerexeta recupera el antiguo topónimo Kalegoi con el que era conocida la actual calle Mayor de Irun, ya que es ahí donde se ubica su estudio, en la plazoleta que queda detrás de la fuente. El camino real que antiguamente unía París y Madrid es hoy día una calle pequeña pero rica en patrimonio cultural, vieja pero llena de vida. Y aquí, en este rincón del Bidasoa que antes llamaban fronterizo y ahora transfronterizo, donde empiezan –o acaban, según se mire- los Pirineos, me expreso en euskara, español, francés i fins i tot una mica de català para acercar textos y conceptos desde el distante lenguaje académico hasta la prosa entendible a todos los públicos (escolar o adulto, a cada cual en su idioma y según sus claves de comprensión ), en especial en lo que se refiere a museos, exposiciones, recursos didácticos y otras formas de poner en valor el patrimonio cultural.

mantusa 2color

Como muestra, el logo que he adoptado para Kalegoi, una mantusa, una tela de saco extendida, muy utilizada en mi infancia en el ambiente rural para recoger la hierba. Un recurso extremadamente simple, que casi nadie consideraría patrimonio, pero que en su sencillez, economía y ergonomía nos da las claves –si las buscamos, o si alguien nos la muestra- de toda una forma de vida. Porque el patrimonio cultural sólo existe en la medida en que trascendemos de su materialidad y le concedemos un valor inmaterial, el de la reflexión que desencadena.

En 2010 obtuve con mención de excelencia el título de agente de igualdad, especialidad en educación, por la UPV/EHU. Las prácticas consistieron en una comparativa de los contenidos textuales e icónicos de tres museos trilingües de la Eurociudad Vasca Bayona – San Sebastián. Entiendo que es fundamental aplicar con calidad académica la perspectiva de género a esa mirada al patrimonio, para que la reflexión en torno a él sea más completa y su disfrute, integral, porque… ¿quién llevaba la mantusa desde el prado hasta la cuadra? Y es que el patrimonio, sin los hombres y mujeres que lo hicieron en su día o lo rehacen ahora, no tiene sentido.