Primero la fuente, luego el mito

La primera noticia la tuve de mi difunto padre; pero reconozco que entonces no le hice mucho caso, como con otras afirmaciones que ahora dan pie a entradas de este blog. Decía que en la parroquia de Irun había una fuente, no un grifo como ahora, sino una fuente. Luego lo leí, creo que a Luis de Uranzu, y vi una foto, mejor que la mía, que me quedé sin batería y se la hice con el móvil.

iruniturri

Seguía creyendo que no pasaba de una curiosidad. Durante siglos la advocación mariana del Juncal, así, en castellano, como su vecina hondarribiarra del Manzano, no pasaba de una denominación oficial; parecía una simple obviedad por su ubicación al borde de la marisma. Sin embargo, cuando leí al etnógrafo irundarra Juan Thalamas Labandibar un artículo sobre advocaciones marianas vinculadas al agua e incluía la del Juncal, me rendí a la evidencia.

Y cuando vi una interpretación de lo que sería desembarcar en Oiasso en época romana, incluida visita a una fuente dedicada a las ninfas, ritual entre higiénico y religioso, entendí mejor que la iglesia se ubicara en lugar tan atípico entre las parroquias vascas, al borde del agua… y con agua dentro. ¿Casualidad, o ubicación en un espacio sacro hace ya dos milenios? Tampoco me consta que se le atribuyeran virtudes curativas.

En el caso de una ermita de Bidarte (Lapurdi), en cambio, ya lo dice todo su nombre: Uronea, traducible como “agua buena”. Ubicada también donde acaba la marisma y comienza la pendiente, la fuente queda fuera de la ermita. Pese al nombre vasco, el cartel en francés nos advierte de que no es potable; claro que no por eso ha de ser mala, solo no tratada, teniendo en cuenta que se considera beneficiosa contra los eccemas.

uroniturri

A estas alturas del blog nadie se extrañará de que se mitifiquen las virtudes curativas de ciertas aguas, ni de que esa mitificación se haya cristianizado, al menos formalmente. El Pirineo está plagado de ejemplos.

Me centraré solo en uno, porque la mitificación/cristianización llega a atribuirle curaciones milagrosas, bastante habituales por otro lado: curación de heridas de un día para otro, curación de ceguera permanente en el momento de la eucaristía… En Belestar, localidad que ya ha visitado este blog por sus genios acuáticos, se halla el santuario de Santa María del Amor. En el caso de Irun la sacristía es un añadido posterior, como bien evidencia el uso de caliza en una iglesia de arenisca. Por tanto, es posible que la fuente original estuviera pegada, pero no dentro de la propia iglesia. Claro que esta es del XVI, del edificio anterior que albergó la imagen románica solo sabemos que era menor.

junkaltxo

Sin embargo, en Belestar se llega al extremo, no extraordinario pero tampoco habitual, de edificar la iglesia incluyendo la fuente en su interior, con un altar adjunto. Su historia es la de cualquier iglesia norpirenaica, con su florecimiento bajomedieval, sus destrucciones en las guerras de religión, reconstrucciones en el XVIII, más destrucciones en la Revolución y un incendio fortuito, y reconstrucciones en el XIX y XX.

La diferencia principal radica en que cuando otros santuarios declinan, este se ha mantenido en el XX como centro de peregrinación, sobre todo, como en Uronea, el Lunes de Pentecostés. Aunque sus milagros curativos quedan muy lejos en el tiempo, el sitio sigue manteniendo devociones por sus virtudes.

amor

Tal vez la medicina acabe con la fe en estas aguas, o tal vez solo la reconvierta en constatación científica.

2 comentarios

  1. Josefa María Setién Aramburu
    Josefa María Setién Aramburu 5 febrero, 2018 at 14:12:11 | | Responder

    ! Que sorpresa! Estaría la fuente adosada a la iglesia en su lado Este ? Se “tapiaría” al construirse la sacristía ?

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