Mito real

Estaba revisando esta entrada para publicarla cuando he sabido que han concedido el premio Manuel Lekuona de Eusko Ikaskuntza a Fermín Leizaola por toda una vida dedicada a la etnografía vasca: zorionak! Si no recuerdo mal, uno de sus primeros trabajos, hace ya más de medio siglo, lo dedicó al uso de diferentes objetos y materiales como amuletos.

Valga lo siguiente como felicitación, aunque reconozco que el mito de hoy me ha quedado algo triste precisamente por lo que tiene de real. Lo encontré cuando releía al oiartzuarra don Manuel por otro motivo, en busca de ritos funerarios de su valle natal.

oiartzun

Entre muchas cosas de interés, hablaba de una mujer considerada bruja que él conoció en la infancia. Ni siquiera sabemos su nombre. La llamaban “Bexamotxa”, la manca. Porque había perdido una mano. Y no de cualquier manera. Según contaban, se la había tajado un hombre con un golpe de guadaña cuando se le apareció una noche en forma de gato. Gato y bruja forman un binomio que ya ha visitado este blog. Por ejemplo, gatos que se cuelan con desparpajo en las cocinas a pedir grasa. Siempre es un hombre quien ataca al supuesto gato, incluso en ocasiones tras graciosa charla, en la que el animal le echa en cara con sorna que se haya disfrazado de mujer y la haya imitado: “¿hombre que hila?”. A lo que él responde “¿gato que habla?”. Como en otra ocasión puse ejemplo vizcaíno, hoy traigo a colación el recogido en Valldan, municipio de Odèn, en el Solsonès. Solo que en este caso falta el clásico final, que las heridas de una vecina a la luz del día evidencian al gato bruja.

Teniendo en cuenta que la herida era de guadaña, y a falta de conocer el hecho real, habremos de concluir que la pobre Bexamotxa fue bruja no doméstica, sino silvestre, uno de esos genios nocturnos que salen al paso metamorfoseados en animal, porque la guadaña no se guarda en la cocina, y cortar una mano exige una de esas guadañas cortas y recias para helecho o argoma, como la que adquirió el Museo San Telmo en 1916 en Baztan, de mango corto, que ahora se conserva en Gordailua, el Centro de Patrimonio Mueble de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

P1180330

La mezcla de miedo, compasión y obligación moral de socorro que provocaba la mendicidad en el pensamiento tradicional se ratifica en otros mitos y no se limita al cristianismo. Un cuadro de San Telmo, “El mendigo“, obra de otro Lecuona, Nicolás (no el surrealista del XX, sino decimonónico) muestra a una madre enseñando al niño a dar limosna mientras el perro, que no entiende de caridad, gruñe al pordiosero. Porque pedir en nombre de Dios tenía una fuerza coercitiva que ahora se nos escapa.

P-006265

Lekuona dice que cree que murió en Errenteria, no es seguro. Ni nombre, ni fechas, ni lugar: nada menos histórico, lo único que ha sobrevivido de su existencia en este mundo es lo que la vincula a los mitos que el resto de la comunidad tejió en torno a ella. Incluso su larga agonía fue interpretada como la dificultad de morir que tienen las brujas hasta traspasar su maléfica cualidad a otra persona. Lekuona da fórmulas de cómo hacerlo sin adquirir ese don, o maldición, o lo que sea. Fórmulas que se hallan en otros lugares del Pirineo y que la novela y film “El guardián invisible” recrean en ficción, para mi gusto algo frívola.

Tal vez sea mejor así: unos siglos antes Bexamotxa podía haber pasado a la historia escrita… acusada formalmente de brujería, con resultado peores que la maledicencia vecinal.

Pero eso, para otra entrada. Esta la dedico, además de a Fermín Leizaola, a Marilis Balenciaga y a Elena Arellano: seguro que saben calibrar toda la cruda realidad de aquellas mujeres que sufrieron el mito en sus propias carnes.

2 comentarios

  1. Josefa María Setién Aramburu
    Josefa María Setién Aramburu 13 noviembre, 2017 at 09:07:08 | | Responder

    Kaixo Xabier :

    ¿ Besamotza? ¿ Katuan, gabian eta anderea egunean ?

    Ederra ixtoría. Ez nuen esagutzen. Irakurri bear det berriro On Joxemiel , Caro Baroja etc……….

    Gaur (sin falta) deitu bear det Mintxori .Zoriontzeko.

    Laister arte. Joxepa.

Dejar una respuesta