El tiempo pasa

La France n’a pas besoin de musées comme ça” escribió alguien que firmaba FN (Front National, el partido de ultraderecha francesa) en el libro de sugerencias del Musée de la Résistance de Grenoble. La voluntad de ocultar un pasado ignominioso en la nebulosa de un origen remoto por no vivido mezcla la concepción de tiempo lineal propia de la modernidad con la concepción atemporal de las sociedades tradicionales. Los hechos constatados del museo molestan porque su constante recuerdo impide (bueno, solo dificulta) recrear el relato que algunas personas, muchas, querrían creer hoy.

Homenaje a los “passeurs” pirenaicos (y las passeurs, que el masculino genérico francés invisibiliza) de la Segunda Guerra. La historia, entre la leyenda dorada y la leyenda negra.

Los Alardes del Bidasoa, cómo no, son de nuevo ejemplo paradigmático de retroalimentación en bucle de la percepción del pasado justificadora de posturas presentes. Ahora circula un vídeo en una red social donde una “betiko” exige que se exhiban las escenas grabadas por ETB el 8 de septiembre de 1996, ocultadas según ella porque así lo pidió un partido político que ni tenía ni tiene predicamento en la radiotelevisión pública vasca. Curiosa petición, porque sabemos que las escenas mostrarán lo que niegan. ¿Extemporáneo? Interpreto que, tras veinte años de flaca memoria -o bulímica: a veces ayuna, a veces se atiborra de imágenes concretas-, pretende sembrar una duda a su favor. Aunque no descarto otra posibilidad. Aquellas imágenes o las captadas por otras cámaras en el mismo momento y lugar se proyectaron al poco en la Itsas Etxea de Hondarribia ante un público que creían entregado. Todavía no se les pasaba por la cabeza que estuviera en desacuerdo nadie “del pueblo” (no en el sentido locativo, sino en el totalitario). Y la gente se reía ante las agresiones que sufrían unas personas concretas. Ahora un vídeo, que aseguran no ser un montaje -excusatio non petita-, presenta como agresiva a gente de Jaizkibel respondiendo a insultos y ataques de un “público” que las cámaras apenas captan. Es la respuesta a otros vídeos que, esos sí, se mostraron en las redes a en tiempo real desde muy temprana hora. Creen tan legítima su violencia que son incapaces de identificarla, y el mero hecho de responder les supone una provocación. Así se justificaba también, por ejemplo, la violencia contra las “provocaciones” agotes. O si tienen ustedes una cultura más cinematográfica y menos etnográfica, recuerden “Furia” (yo la vi en castellano, no en inglés) de Spencer Tracy: en un juicio por linchamiento una mujer grita “¡no soy yo!” ante unas imágenes grabadas en las que se la identificaba perfectamente.

Tal vez por ello mismo no piden ahora, cuando sería fácil demostrar su certeza o falsedad, la aclaración del “affaire Bermeo”: llegaron dos autobuses de estudiantes bermeotarras a quienes habían regalado la ropa y el pañuelo de Jaizkibel para desfilar a cambio de créditos universitarios. ¿Casualidad que sean de la localidad rival en las regatas y patria chica de Erkoreka, portavoz del Gobierno Vasco que este año ha afirmado apoyar el Alarde Igualitario? A mí me parece que responde perfectamente al pensamiento tradicional arriba citado, pues actúa mediante la asociación de imágenes, no de razonamientos, para ajustar la realidad al prejuicio y así reforzarlo.

Imagen extraída de la ilustración que Pierre de Lancre encargó para su libro.

Aunque no sobrenatural, lo de Bermeo es igual de increíble que la creencia en brujas volando. El inquisidor Salazar lo evidenció haciendo untar a un burro con el ungüento supuestamente mágico. Pese a la evidencia de que el animal ni levitó, la creencia persistió durante siglos. Asimismo, lo de los autobuses resulta absurdo ahora, y tras “el testimonio” sobrevuela el silencio; pero hace 20 años también corrió el bulo de lesbianas de Rentería que venían al Alarde igualitario de Irun en autobuses. En pleno ejercicio de foaf se aseguraba conocer a alguien que juraba haberlos visto, pero sin aportar pruebas. Y hoy hay quien sigue afirmando que fue cierto.

Tricolores en el quiosco de la ciudad termal de Vichy. Como Lourdes, el nombre oficial francés es internacionalmente conocido frente al occitano de Vichèi por motivos ajenos a la cultura local, en este caso porque fue sede de un Gobierno del que Francia se avergüenza.

El Museo de Grenoble tardó veinte años en enfrentarse a su pasado, y eso que es la versión oficial victoriosa. Gurs tardó medio siglo. El ayuntamiento de Vichy, socialista, afirma estar preparando un recorrido que señale los lugares marcados por el colaboracionismo 75 años después, pero todavía no lo ha hecho.

Pues imagínense cuando no se quiere ni tratar el tema. Si se interesan por el bibliografía o sitografía “betiko”, leerán 1522, 1638, 1881… 1996 no parece una fecha relevante.

Un comentario

  1. Joserra
    Joserra 4 octubre, 2018 at 23:49:13 | | Responder

    Sartzen bagara Mikel Mariskalen , Izaskun Larruskain edo Hondarribiko EHBilduren faceboken ( irailak 28) ikusiko dugu emakume hori jaso duen bideo-erantzuna 1996 eta EITBri buruz.

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