Día y noche

La entrada de felicitación navideña se limitaba a eso, a desear los mejores augurios para este 2014. Cuatrilingüe, necesariamente había de ser breve. Muchas gracias a quienes me han respondido, en especial a quienes, amablemente, me han hecho notar que, una vez más, resultaba críptico: “esto… ¡qué original!”

La primera entrada del año, la anterior a esta, podría considerarse como un principio de explicación sin abandonar el ambiente navideño, es decir, solsticial más o menos cristianizado. Para el solsticio veraniego me remito a mí mismo; es decir, a las entradas de mayo, junio y julio de 2012: el agua, las prendas tejidas, lavadas y robadas… Pero seguía sin dejar clara la conexión entre el hilo de Nochebuena y la protección contra los malos espíritus.

Gausac txiki

Iglesia y casa de Gausac.
En Aran, como en todo el Pirineo, la casa es la célula básica, y la parroquia, el factor de cohesión de casas mucho más que el ayuntamiento.
A diferencia del solsticio veraniego, exterior, el invernal se celebraba en el interior de estos edificios.

Ahora, pues, me limito a constatar documentalmente lo sugerido. De la Val d’Aran me llegó, me imagino que vía mail del Archivo del Valle (no lo recuerdo, solo que lo miré por encima, me pareció interesante y lo guardé para mejor ocasión), un texto pdf de unas hojas escritas con máquina de escribir y correcciones a mano, de un hombre que contaba “era net de Nadau ena Val d’Aran” de su infancia, con la alegría y el nerviosismo de un niño de diez años trasnochando, con la casa llena de mozos y mozas antes de ir a misa de gallo. Ellos preparaban crespets, una especie de crepes por lo que entiendo, y ellas hilaban o hacían media. Los chiquillos preparaban, entre otras cosas, una especie de canutillos de disparar bolitas en misa. Juan Mari Beltran, de Herri Musikaren Txokoa, describió la versión vasca de ese juguete a los técnicos de un museo austríaco. Me llama la atención que en un momento en que cada cual se dedicaba a una tarea específica de tan especial momento, las mujeres hicieran algo en principio cotidiano para ellas.

Y me llamó la atención porque Barandiaran cuenta lo siguiente: “Con hilo hecho el día de Navidad se tejían las camisas que protegieran a uno de las lamiñas, según creencia muy difundida en Vizcaya”, y reproduce la conversación entre dos de estas, que acaba con el argumento de que no le echan el lazo a un hombre porque “Gabonariz egina ddaroana soinekoa”, que traduce como “lleva un vestido hecho con hilo de Nochebuena”.

Lamiarandik

Bemeo desde Lamiaran.
Las lamias han dejado gran impronta en la toponimia vasca; porque la cosas pasan en tiempos y lugares determinados.
Eso sí, el mar aparece poco en los mitos vascos.
Para otra ocasión.

Es decir, para la sociedad tradicional, como en el solsticio de San Juan, a diferencia de en nuestra sociedad que vive al minuto, la medianoche no divide, sino que une un tiempo que empieza, como el relato del aranés, en cuanto oscurece la víspera. Como dice el villancico: “Esta noche es Nochebuena y mañana Navidad”. También la versión en catalán de la canción de la entrada anterior decía “la nit de Nadal”, mientras que la versión aranesa canta “eth dia de Nadau”.

Este interesante concepto de víspera, tan festivo/mágico o más que el propio día, ya lo trató, cómo no, Caro Baroja. Ahora baste con este ejemplo de que lo producido en ese momento mágico expande su efecto protector mucho después.

De ese hilo del tiempo tiraremos más la próxima entrada. Volveremos a partir desde Bizkaia; pero llegaremos más lejos, hasta el Mediterráneo.

 

2 comentarios

  1. Josefa María Setien
    Josefa María Setien 18 enero, 2014 at 13:08:51 | | Responder

    Vaya, veo en la fotografía el puerto de Bermeo desde Lamiaran (el valle de las lamias) yo creía que las lamias solo peinaban con peines de oro sus largos cabellos en las aguas del río…………………..

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