Cera y leña, oro y plata

La Candelaria, dos de febrero, festeja la vuelta al templo de la Virgen tras haber dado a luz. Hablé hace un año de esta cuarentena post-parto y sus repercusiones pirenaicas, muy ligadas a los conceptos de mujer y casa. Ahora me interesa la relación mujer -no cualquiera, sino madre y esposa- con las velas, iluminación de uso religioso.

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Argizaiolas en Amezketa (Gipuzkoa).
Ahora la atención mediática y hasta patrimonial se fija en esta reliquia de museo, y obvia -tal vez porque se presupone evidente- que son las señoras de cada casa quienes las encienden no en cualquier sitio de la iglesia, sino donde estaban las tumbas familiares: fíjense en los amplios tablones.

Porque este blog también ha hecho su cuarentena y retoma un tema navideño pendiente: el encendido de las candelas que el nazismo repaganizó como alternativa a la Navidad cristiana, supongo que para fomentar un rito “auténticamente alemán”. El blog de Sala no explica cómo y a quién se le ocurrió tal ritual; pero me cuesta creer que fuera inventado “ex novo”. Seguirle la pista sería muy interesante, pero no es el tema de hoy. Ahora tengamos en cuenta que el ama de casa nazi encendía una vela por el solsticio invernal y guardaba el cabo restante porque con él encendería el del año siguiente, en un rito propiciatorio de continuidad familiar.

Ese mismo juego se repetía en el Pirineo y otros sitios en el solsticio de verano con la quema de hierbas del año anterior. Y en el de invierno, también la luz daba continuidad anual, pero no de las velas, sino del tronco nuevo encendido con los restos del de la Nochebuena pasada. En principio parece recordar el ritual alemán. Pero las diferencias son muy grandes. Y no me refiero ahora a que en los países nórdicos el abeto, símbolo vivo, no ardía. Al fin y al cabo, las velas podían ser el desdoblamiento de lo que en el Pirineo se concretaba en un solo elemento. Tampoco voy a traer a colación los ritos escandinavos de Santa Lucía porque me desviaría de lo que hoy quiero tratar.

Y lo que quiero tratar es que, para acercarse al significado de los ritos y mitos, hay que analizar a las personas que los creían o realizaban. Lo he dicho repetidas veces. Repaganizante o no, el papel sacerdotal que se le atribuía en la sociedad alemana a la mujer nos indica lo que se esperaba de ella: que fuera, antes que nada, esposa y madre. Teniendo en cuenta que la sociedad alemana de 1930-40 era industrial y urbana, es decir, “moderna”, debería llamarnos la atención lo poco que evoluciona el estatus de la mujer en el seno de la familia nuclear con respecto al que tenía en las sociedades tradicionales.

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En el arreo de boda bajonavarro de hace un siglo no faltaba el ganado.
Cortesía de la rica fototeca Museo Vasco de Bayona.

Porque el tronco que ardía en las casas pirenaicas respondía a un sentido de la familia inseparable del edificio y tierras de la que tomaban su nombre (hace un siglo ya muy rara vez coincidente con el apellido oficial, que solo denotaba el origen paterno), una familia tan amplia que incluía al ganado. Porque entre los rituales del tronco ardiente estaba el de hacer pasar a los animales por encima para beneficiarse de sus virtudes mágicas. Y el tronco se guardaba todo el año, más que para reutilizarlo en el encendido del siguiente, para ponerlo al fuego cuando amenazaba la tormenta, que muy rara vez mataría a un miembro de la familia, pero sí podía quemar la casa con un rayo, o perder las cosechas con una granizada.

Por lo demás, ya lo mencionaba cuando hablaba del relato “era net de Nadau ena val d’Aran“, la Nochebuena no era tanto una fiesta de reunión familiar sino de juntar al mocerío, que en muchos lugares rondaba (ellos, ellas no andaban fuera de noche) en cantos petitorios. Al menos en el País Vasco era así aún a mediados del XX, hasta la irrupción de la “tradicional” cena navideña como un ritual en sí mismo. Recuerdo que de pequeño a cantar/pedir salíamos a la tarde, y la noche era el momento de unión familiar. Y recuerdo que cuando mis padres decían que “en sus tiempos” solo se cenaba berza con aceite, creía que era por la posguerra. Y no: aunque en los caseríos no se pasaba hambre, las comidas eran frugales; pero en las fiestas patronales el menú era muy suculento, hasta pantagruélico. Simplemente, en Navidad la cena no era lo importante. Al revés, se ayunaba hasta la misa. En todo caso, “en mis tiempos”, cocinaban mi madre y mi abuela.

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La bona casa / la bona brasa / lo bon tió / lo bon carbó…
El tradicional tronco navideño del Pirineo catalán se ha reconvertido a las nuevas necesidades de nuestra sociedad de consumo.

Mañana muy pocas mujeres irán a bendecir velas a la parroquia porque la religiosidad y sus rituales se han transformado radicalmente, o en muchas familias directamente han dejado de practicarse. Se habla mucho de la mujer pirenaica tradicional, y concretamente la vasca, como de la sacerdotisa de un templo que es la casa. También de su protagonismo en la iglesia, un argumento que paradójicamente llevó a muchas a la hoguera (para otro día).

Pero no nos engañemos: su modelo, la Madre y Virgen, era valiosa plata… mientras el Padre e Hijo eran el siempre más valioso oro. En aquella sociedad, en la neopagana nazi y en la católica franquista.

¿Y en la nuestra?

9 comentarios

  1. Josefa María Setién
    Josefa María Setién 6 febrero, 2015 at 21:58:22 | | Responder

    Sobre todo en Irún. La cena era Azaolio.

  2. Josefa María Setien
    Josefa María Setien 23 febrero, 2015 at 09:18:29 | | Responder

    Kaixo Xabier:

    Ezkondu eta urtebete gabe
    aza jaten nuen, oliorik gabe.

    Esaera hori aditu ta , naiz ederra, bertsolari batek esango zun ! Poto!

  3. Josefa María Setien
    Josefa María Setien 27 febrero, 2015 at 08:40:18 | | Responder

    Eta ezin degu ahaztu….
    Andre Madalen, andre Madalen
    Lauren erdi bat olio
    Aita “jornala” ekarritzian
    Amak ordainduko dio………..

  4. maria carrera
    maria carrera 24 marzo, 2015 at 09:32:53 | | Responder

    Badakizu Santa Agueda egunean kanpaiak jotzen direla? 113 “toke”. Hondarribian behintzat. Horrela kontatu zidan Hondarribiko kampaijoleak.

  5. Koldo Biguri
    Koldo Biguri 28 octubre, 2018 at 10:45:23 | | Responder

    Kaixo, Xabier:

    Galdetu nahi nizuke Amezketako argizaiolen argazkia ea zurea den eta, hala izanez gero, ea baimena ematen diguzun euskarazko Wikipedian jartzeko, zure izenean noski, eta erabilera irekikoa bihurtzeko. Eskerrik asko.

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