Bagarela, ez garela, gaur egun zer gara?

Esta semana se han cumplido los cien años del nacimiento de Julio Caro Baroja, a quien, no podía ser de otro modo, he citado varias veces en este blog. Por otro lado, y aunque parece que no tiene nada que ver, alguien me ha hecho ver que la imagen de mi perfil privado de facebook es feísima. No la tenía por bonita, sino por ilustrativa de una percepción de la realidad actual que me apasiona, algo que podríamos llamar neomitología: es un Tartalo o Torto (se pretendería más un basajaun, pero es de un solo ojo), peludo, desnudo y armado de una porra. Luce una especie de sonrisa triunfal, en absoluto atractivo o seductor, como si se enorgulleciera de su fealdad… o simplemente el resultado de poca pericia pintora. De todos modos, lo interesante no es eso, sino que -es cierto que en el perfil no se apreciaba- está plácidamente sentado apachurrando un montón de trenes de alta velocidad. Por eso digo lo del basajaun: porque se le supone que es un alegato conservacionista de la naturaleza.

tartabera

¿Y qué tiene que ver con don Julio? Pues que la pintada la fotografié en la navarra localidad de Bera. Los mitos son uno de los muchísimos temas que trató, y seguro que el gran antropólogo haría aportaciones muy interesantes de una sociedad (o una parte de ella, porque esa es otra cuestión de enorme interés) que toma elementos del pasado -cronológicamente cercano pero conceptualmente muy lejano- y los reinterpreta en claves actuales, presentando como un valor positivo lo que, en el mejor de los casos, era ambiguo hasta hace un par de generaciones: la naturaleza «salvaje». Y el personaje de Torto o Tartalo, directamente negativo, como bien señaló Caro. Lo cual no ha impedido a alguien dibujar a otro genio de un solo ojo en la también navarra localidad de Etxarri-Aranatz, asociado a una reivindicación de la lengua vasca. El tipo de dibujo, también feo pero más simpático, descarta la misma autoría; pero conceptualmente reinterpreta positivamente un mismo mito ante un tema de interés actual, no tradicional.

Dejando para otra vez lo del euskara, sí es cierto que la apertura de caminos era vista con desconfianza en las sociedades tradicionales, como también nos contó el mismo Caro. Ya lo decía mi bisabuela baztandarra, que el final del mundo se produciría cuando todas las casas fueran tienda y todos los montes camino.

Pero me cuesta creer que quien hizo esa pintada compartiera la visión del mundo de mi bisabuela. No, desde luego, en lo que respecta a presentar al «señor del bosque» como un genio positivo. Seguro que a aquel/lla beratarra le ha tocado pocas veces salir todavía de noche cerrada camino del mercado desde un caserío en el fondo de un valle al que solo se llegaba atravesando bosques umbríos y enormes pendientes a varias horas (a pie, claro) de la localidad más cercana, sin más luz que la luna o las estrellas. Y ni siquiera un farol, que atraería a gentes tal vez menos fantásticas pero no por ello menos peligrosas que Torto. Mi bisabuela, como mujer, sabía muy bien dónde y cuándo estaba el peligro: que lo llamara basajaun, gaueko o sorgin cambia algunas cosas, pero no el mensaje de miedo que proyectaba en ellos. Ya he hablado de esto en otras entradas

sorginberri

Tanto o más interesante sería la interpretación que hiciera Caro Baroja de esta pegatina. Porque en la inmensidad de temas que trató, destaca el de la brujería, y no solo la de Bera, que también. Entre otros aspectos, trató el de la vinculación de esta con los llamativos tocados femeninos vascos bajomedievales, que dejaron de utilizarse en la primera mitad del XVII precisamente por esa vinculación. La pegatina sugiere cierta idealización de aquellas mujeres, «brujas», como si hubiesen sido protagonistas de algo y no meras víctimas. Es una feminidad vindicativa, pues la frase hace referencia a los 25 años del gaztetxe de Gasteiz con una fórmula atribuida a las brujas: que si somos que si no somos, 14.00 aquí somos. Bendita idealización de aquellos amargos hechos históricos, pues reinterpreta la brujería como una especie de activismo que, a buen seguro, aquellas mujeres no practicaban.

STMCaroBaroja

Por cierto, si les interesa saber más sobre esta -actualmente- chocante relación entre los tocados y la brujería, les recomiendo que se acerquen al donostiarra Museo San Telmo, que homenajea a Caro Baroja y su obra.

2 comentarios

  1. Joxepaximur
    Joxepaximur 17 noviembre, 2014 at 08:27:35 | | Responder

    Mi padre nos solía decir que su abuelo les contaba que cuando llegase el fin del mundo……………etxe guztiak denda bat izango zuten………………………..

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